Hoy te vi otra vez, no quería, pero mis ojos me volvieron a engañar. Un destello celeste cruzó mis ojos en medio de la multitud, y tu cara estaba ahí. Me voltié, pero ya no estabas. Eres un fantasma, no existes, sólo eres una ilusión que mi mente creo para hacerme sentir mejor. Después de todo, la única que puede ver al otro soy yo, tú no me ves, yo soy invisible para ti y tú lo eres para mí.
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